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6 técnicas de manipulación de tubos que debes conocer

Trabajar con tubos suele dar bastante respeto y es normal, habitualmente se cuenta con un material limitado y su forma cilíndrica dificulta las manipulaciones habituales del bricolaje.

Sin embargo, también puede resultar muy útil para construir estructuras, canalizaciones o protecciones. Por eso hemos recopilado 6 acciones que puedes realizar sobre un tubo para adaptarlo a tu proyecto.

LLave de tubo

1. Doblar tubos

El recorrido de un tubo tiene ajustarse al espacio disponible y salvar los obstáculos que existan, por eso es tan importante ser capaz de curvar un tubo sin que se rompa y poder dirigirlo por donde interese.

Aunque a muchas personas les sorprende, existen máquinas diseñadas con esta finalidad. Lo más básico, pero que solventará la mayoría de los casos, es una herramienta pequeña que con un gesto de cizalla doblará el tubo por la zona indicada. Para casos más especiales existen dobladoras de tubos hidráulicas, o directamente instaladas sobre un banco de trabajo, que permiten doblar tubos más grandes.

2. Cortar tubos

Evidentemente no podía faltar esta técnica en esta web. Para cortar tubos la mejor opción es de lejos la herramienta corta tubos, como te contamos la sección principal.

Sin embargo, en ocasiones no se necesita cortar el tubo porque sea demasiado largo, sino porque se necesita una canaleta en lugar de un tubo cerrado.

En estos casos, para hacer una sección longitudinal del tubo, lo mejor es utilizar una sierra adecuada a su material de fabricación, teniendo muy presente que en este tipo de cortes la fijación de todos los elementos a la mesa de trabajo es fundamental, por seguridad y eficacia.

3. Roscar tubos

Roscar un tubo es practicarle unas incisiones circulares en su superficie (interna o externa) para que se pueda acoplar a otro elemento roscado o se le puedan incorporar otros elementos, como tuercas.

La terraja te servirá para hacer las marcas en la parte externa del tubo, metiendo éste en el orificio de aquella y haciéndola girar repetidamente. Mientras que para roscar un tubo por dentro debes utilizar una herramienta conocida como macho de roscar.

En ambos casos, hay que elegir el tamaño adecuado en función del diámetro del tubo con el que se va a trabajar para que los giros y el roce entre ambas piezas acabe por crear los surcos de rosca.

Grifo roscado

4. Abocardar tubos

Abocardar un tubo es ensanchar su extremo de forma que, en ese punto aumente su diámetro. La finalidad puede ser acoplar un tubo de igual diámetro al original para prolongar su longitud, o también para facilitar la salida de gases, agua u otros fluidos que vaya a transportar el tubo.

Para esta técnica existe una herramienta llamada abocardador, que es en definitiva un expansor de tubos. Se introduce en el interior del tubo y a medida que se ejerce presión, va ensanchando el extremo trabajado.

5. Biselar tubos

Biselar un tubo es perfilar sus bordes de manera que se forme un ángulo oblicuo en los mismos. Es una acción posterior al corte de un tubo, que suele tener una finalidad estética o de facilitar el acoplamiento.

6. Unir tubos

Con las anteriores técnicas ya conoces una forma de unir tubos: primero habría que abocardar un extremo, posteriormente roscar los dos tubos por la parte de la unión, con un macho y una terraja, para finalmente enroscar uno dentro del otro.

Sin embargo, hay otras opciones, como ensamblar tubos para que formen una curva en su recorrido sin necesidad de doblarlos. Estas operaciones son generalmente complicadas y requieren del uso una máquina soldadora u otra maquinaria especializada, por lo que te recomendamos que antes intentes agotar las demás opciones.

Con esta lista tienes las principales acciones a practicar sobre un tubo para trabajar con él, así podrás valorar tu objetivo y tomar la decisión más adecuada antes de ponerte manos a la obra.